Las misioneras salieron de casa por un poco más de una semana para trabajar con los niños, visitar a las familias y escuchar un poco de lo que viven, de sus esperanzas y de las preocupaciones; como por ejemplo: la preocupación porque no llueve y ver que los ríos están casi secos, el tener algún niño enfermo en la casa, tener la preocupación constante por los familiares que están trabajando en “el otro lado”. Pero ellos no ven de manera simplista su vida, sino que tiene un sentido y lo van encontrando en la recepción con puertas abiertas e incondicionales al forastero, a las misioneras, o al hacer que la comida se multiplique en las mesas para que todos coman, y hasta sobre… como dice en el evangelio, todo esto tiene sentido en las celebraciones del triduo pascual.

En esta ocasión no pudimos atender a dos comunidades (lo cual nos dio mucha pena y hasta dolor),  porque esperaban a las misioneras del América, porque se habían preparado con alimentos, pero sobre todo, porque ellas animan a que estas fechas sea un tiempo más propicio para la oración, para la reflexión y la formación, son algo así como fermento en la masa (sin querer pecar de falta de humildad).

¡¡¡No dudes en ir de misiones!!!!   Las MISIONES son una oportunidad para anunciar, SÍ, pero también un tiempo de gracia para estar de frente al rostro de Dios.

Tal vez por la gran riqueza que estás aportan a la vida de cada uno, la Iglesia de América Latina está invitada a eso: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a todas las gentes” Mc. 16,15

 

Relato de las MISIONES DE SEMANA SANTA en Huejutla, Hgo.
Abril 2009

 

 

 

 

 

 

¡¡¡El Señor Jesús ha resucitado!!!!  Esta es la buena nueva que tratamos de dar en algunas de las comunidades de la Parroquia de Atlapexco, en Huejutla, Hgo. Aunque no es fácil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que sólo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su resurrección. Creer en el Resucitado no es cuestión de un día. Es un proceso que, a veces, puede durar años. Lo importante es nuestra actitud interior. Confiar siempre en Jesús. Hacerle mucho más sitio en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades cristianas.

Las misiones son una experiencia para poder ir viviendo esta alegría, me atrevo a decir que las MISIONES son una metodología que han vivido muchos jóvenes para poder acercarse y conocer el rostro de Jesús,  al mismo tiempo que se acercan a los rostros de la gente de los pueblos: de los ancianos que viven su fe de una manera simple y profunda, de los niños que están en todo momento con una sonrisa y dispuestos a ayudar y aprender, de las señoras que reciben a los misioneros en su casa con una amabilidad y confianza que habla sólo de hermandad.