Cuando hablan y te preguntan cosas, cuando se emocionan, tú también sientes esa emoción y poco a poco te vas dando cuenta que su imaginación es muy grande y que ellos no conocen la palabra “imposible”.
Me gustaría dar a entender a los demás, mediante esta carta, que cuando ves esa mirada ilusionada te reencuentras contigo y el tiempo se pasa rápido, pero después cuando estás en tu casa, estás triste o te sientes débil y recuerdas esa mirada y te reconfortas y te vuelves a sentir lleno de energía, alegría y esperanza.
Una de las cosas que me impactó fueron las ganas con que hacían su festival y las poesías, sobre todo una niña, que cuando pasó a recitar se le olvidó y yo pensé que iba a llorar… mi sorpresa fue al ver que continuó y aunque le costó trabajo no se rindió y logró terminar. Pensé, cómo es que cuando nosotros tenemos un problema buscamos una salida fácil y cuando no podemos hacer algo lloramos y no lo terminamos y ellos, sin embargo, les cuesta trabajo continuar pero aún así siguen hasta que lo logran.
Para mi esos niños no son niños comunes, son niños con un don y una virtud especial; para mi son unos maestros que enseñan el sentido de la vida, que me enseñan a valorar todo lo que tengo: una familia, un cuerpo completo, ninguna discapacidad y me quedo pensando: ¿cómo es que teniendo todas estas cosas me sigo quejando, en lugar de agradecer?
También con ellos entiendes que la vida es bella y que no es necesario tener dinero, ser alguien famoso o ser bonita, sino sólo basta con ser uno mismo.
A mí, estos adultos y niños cambiaron mi vida y la perspectiva que tenía de esta. Me hicieron cambiar de forma de pensar y actuar y al valorar todo esto que pude vivir y compartir con ellos, me di cuenta de que mi vida se llenó de esperanza y que ya tiene un nuevo sentido.
Experiencia Solidaria de 2º de Secundaria
El pasado 20 de marzo, mi grupo de 2º B tuvo su experiencia solidaria en la Escuela para Ciegos y Débiles Visuales. A mi realmente me gustan estas experiencias porque son oportunidades de conocer a personas que te ayudan a crecer y cuando vamos ellos enseñan cosas que uno no sabe valorar; pero en especial, me gustó esta experiencia social más que las otras porque aprendí algo maravilloso y me di cuenta de que aquellos niños tienen una virtud en especial y es la ESPERANZA. Realmente cuando los ves de esa manera, tu vida toma un sentido diferente, no sólo porque ayudas a otro, sino porque ellos te ayudan más a ti, porque dejan un grato recuerdo en tu corazón y comprendes que la vida es mucho más que sólo el palpitar de tu corazón.
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