Cuando hablan y te preguntan cosas, cuando se emocionan, tú también sientes esa emoción y poco a poco te vas dando cuenta que su imaginación es muy grande y que ellos no conocen la palabra “imposible”.
Me gustaría dar a entender a los demás, mediante esta carta, que cuando ves esa mirada ilusionada te reencuentras contigo y el tiempo se pasa rápido, pero después cuando estás en tu casa, estás triste o te sientes débil y recuerdas esa mirada y te reconfortas y te vuelves a sentir lleno de energía, alegría y esperanza.
Una de las cosas que me impactó fueron las ganas con que hacían su festival y las poesías, sobre todo una niña, que cuando pasó a recitar se le olvidó y yo pensé que iba a llorar… mi sorpresa fue al ver que continuó y aunque le costó trabajo no se rindió y logró terminar. Pensé, cómo es que cuando nosotros tenemos un problema buscamos una salida fácil y cuando no podemos hacer algo lloramos y no lo terminamos y ellos, sin embargo, les cuesta trabajo continuar pero aún así siguen hasta que lo logran.
Para mi esos niños no son niños comunes, son niños con un don y una virtud especial; para mi son unos maestros que enseñan el sentido de la vida, que me enseñan a valorar todo lo que tengo: una familia, un cuerpo completo, ninguna discapacidad y me quedo pensando: ¿cómo es que teniendo todas estas cosas me sigo quejando, en lugar de agradecer?

También con ellos entiendes que la vida es bella y que no es necesario tener dinero, ser alguien famoso o ser bonita, sino sólo basta con ser uno mismo.

A mí, estos adultos y niños cambiaron mi vida y la perspectiva que tenía de esta. Me hicieron cambiar de forma de pensar y actuar y al valorar todo esto que pude  vivir  y compartir con ellos, me di cuenta de que mi vida se llenó de esperanza y que ya tiene un nuevo sentido.

 

Experiencia Solidaria de 2º de Secundaria
a Escuela para Ciegos del Club de Leones
Extracto de la carta de WENDY GABRIELA PÉREZ

 

 

 

 

 

El pasado 20 de marzo, mi grupo de 2º B tuvo su experiencia solidaria en la Escuela para Ciegos y Débiles Visuales. A mi realmente me gustan estas experiencias porque son oportunidades de conocer a personas que te ayudan a crecer y cuando vamos ellos enseñan cosas que uno no sabe valorar; pero en especial, me gustó esta experiencia social más que las otras porque aprendí algo maravilloso y me di cuenta de que aquellos niños tienen una virtud en especial y es la ESPERANZA.  Realmente cuando los ves de esa manera, tu vida toma un sentido diferente, no sólo porque ayudas a otro, sino porque ellos te ayudan más a ti, porque dejan un grato recuerdo en tu corazón y comprendes que la vida es mucho más que sólo el palpitar de tu corazón.
Cuando conviví con ellos me sentí como si fuéramos una gran familia, sentí que los conocía de toda la vida, pero sobre todo, me sentí segura y cuando ves sus expresiones de inocencia, sus enormes sonrisas y sobre todo su mirada de piedad y al mismo tiempo de ilusión… te olvidas que el mundo existe y pierdes el miedo.  Cuando ves sus sonrisas piensas en todo lo positivo de la vida y en esa ilusión y esperanza que ellos jamás pierden.