Después de cenar, recordamos todo lo que ha pasado en nuestra vida desde que éramos pequeñitos, y con hilos y soguitas de diferentes colores hacíamos un nudos que nos recordaran siempre los momentos importantes de nuestra vida, eso se llama Kipú.
Cada momento estábamos más cerca del Amigo, para entender bien bien, lo que es entrar en nosotros, en silencio, recorrimos una espiral de adentro hacia afuera, y de afuera hacia adentro y todos pasamos por el centro.
¡YA! El Amigo ya se había revelado, y eso teníamos que celebrarlo, con música y mucha alegría festejamos la presencia de Jesús en nosotros, en los demás y en todas partes, bailamos y bailamos hasta muy tarde, y aunque cansados, todos estábamos muy felices.
Nos despertamos muy temprano pues no queríamos dejar pasar ni un momento de estar juntos, cantando nos explicaron que para ser Amigo de Jesús tengo que llevarme muy bien con todos los demás y para ser amigo de los demás tengo que ser un GRAN AMIGO DE JESUS.
¡Qué gran alegría! Queremos que todos se enteren de lo que Jesús nos ha enseñado en estos días, por eso, hicimos un cartel para todos ustedes, para que sepan que todos tenemos un castillo y ahí vive el rey y es nada menos que el AMIGO JESUS.
Pero el Amigo que no se cansa de darnos regalos todo el tiempo, nos tenía reservada una enorme sorpresa, un regalo para cada quien, una foto en la que Él, está con nosotros. ¡Qué emoción!
Pero todo lo que comienza, tiene que terminar y en ese ambiente festivo, los Amigos de Jesús nos despedimos, prometiendo volvernos a reunir en dos años y con el compromiso de ser Amigos de Jesús todo el tiempo, y demostrar con nuestros actos que SOMOS OTRO JESÚS EN LA TIERRA.
José Luis
SOY AMIGO TODO EL TIEMPO..
El día de nuestro encuentro por fin ha llegado, ha sido una larga espera, pero llegamos a la Casa Nazaret en Chapala Jalisco y nos sorprende ver a tantos Amigos de Jesús cenando juntos, la casa es enorme, pero el espíritu teresiano más y la llena toda. Aún sin conocernos, nos ponemos a bailar todos juntos y nos damos grandes abrazos de fraternidad, rápidamente nos aprendimos el Himno del encuentro, que nos dice que todos tenemos un castillo en el corazón en el que hay muchas moradas y ahí habita un rey. Después admiramos las estrellas, escogimos una, la que más nos gusta, esa que mas brilla, bailando formamos una estrella grandísima junto con las Amigas de Ciudad Obregón.
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