Soñabas con tiempos nuevos, con mil vidas por venir…

Imaginabas encuentros… momentos  de compartir…

Mirabas mujeres dispuestas a caminar... a mirar,… a vivir…

Mujeres que compartieran la misma pasión…  ¡a quienes  les cautivara el reino de Dios!

El tiempo y la gracia quisieron que tus proyectos vivieran a través de la historia, atravesando fronteras.

Tocaron la vida a los pueblos, a la gente que buscaba  a un Dios que es encuentro, que celebra  y que canta.

Aun Dios  que es amigo y se hace solidario.

Aun Dios  que nos enseña a encontrarnos…

¡Es el Dios se Teresa de Jesús!

Y hoy  tus sueños, Padre, se cuelan por nuestra historia de luchas y derrotas, Una historia de sueños…

Una historia que mezcla vida y canción…

Una historia que aquella noche   hiciste oración, donde las luces y  las sombras pintan tonos de gris sobre el tapete de nuestros sueños y deseos.

Y compartir la misión, restaurar  el mundo en  Jesús y prolongar tus sueños.

Enrique de Ossó… nos heredaste tus sueños  aquella noche de abril…

Y hoy esos sueños, Padre, Quieren tomar Su rostro…  ¡en mí!

 

NOS HEREDASTE TUS SUEÑOS EN UNA NOCHE DE ABRIL...